Mi servidor de Home Assistant

Una mini PC que durante años cumplió funciones de escritorio terminó convertida en el corazón de mi casa domótica. No es el servidor más moderno ni el de menor consumo, pero resultó confiable, flexible y bastante más capaz de lo que Home Assistant necesita.

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♻️ Del escritorio al servidor 24/7

Hace varios años encontré, casi de casualidad, una mini PC ASUS PN60-R refurbished a un precio difícil de rechazar.

Por aquel entonces estaba intentando configurar una pequeña PC de escritorio para tareas generales y este procesador Intel Core i3 me venía bastante bien.

El dispositivo en cuestión ofrecía un Core i3-8130U, 8 GB de RAM y un SSD de 256 GB. El rendimiento era bueno y así funcionó, conectado a un monitor HDMI y con este teclado y este ratón inalámbrico, durante varios años.

Cuando surgió el proyecto de domótica, una de las primeras preguntas fue cuál sería el servidor más apropiado. Mis Raspberry Pi no me parecieron adecuadas, un poco por falta de potencia y otro poco porque no quería confiar las escrituras constantes de la base de datos de Home Assistant a una tarjeta SD. Esas tarjetas quedan fundidas después de no mucho tiempo de uso.

Instalar Home Assistant en el NAS y compartirlo con OpenMediaVault me parecía arriesgado. Tampoco quería readaptar un sistema que funcionaba perfecto desde hacía años. Por descarte, la siguiente en la lista fue la mini PC. Si bien su procesador tiene un TDP de 15 W, un poco por encima de lo que me hubiese gustado, es algo que puedo aceptar.

Captura de pantalla de Home Assistant
Home Assistant corriendo en la mini PC

Y así es como la Asus pasó de las tareas de escritorio a ser un servidor dedicado. Para mantener esta costumbre de evitar la dependencia de la nube, la integré con una red local de sensores y actuadores mediante el protocolo Zigbee, centralizando todo en este pequeño gran equipo.

⚙️ No se queja nunca

Una de las cosas que más me gusta de utilizar la mini PC es la flexibilidad que me ofrece. A diferencia de soluciones más cerradas o limitadas en recursos (tengo un amigo que tiene un Home Assitant Green), con esta puedo virtualizar servicios, correr contenedores Docker y experimentar sin estar tan pendiente de cada megabyte de RAM o del uso del procesador. También descubrí que reutilizar hardware corporativo o equipos refurbished puede ser una excelente alternativa para proyectos de domótica. En estos tiempos que corren, cuando el hardware —memoria, procesadores, etc.— está carísimo, a veces se pueden conseguir mini PC empresariales usadas a precios muy razonables y con una relación entre consumo y rendimiento muy atractiva.

Probablemente no sea la solución más eficiente desde el punto de vista energético, pero sí una de las más cómodas y confiables que encontré hasta ahora para tener un sistema domótico centralizado, estable y con margen para crecer. Me gustaría un N150 o similar, es cierto, pero este i3 se comportó siempre de manera impecable.

📚 Referencias

La imagen de portada corresponde a una llama, un simpático animalito que fue domesticado por los pueblos andinos mediante selección artificial a partir del guanaco. Aquí más info: https://es.wikipedia.org/wiki/Lama_glama

 


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