Francis Bacon: El padre del método científico moderno

En estos días en que vivimos el vértigo del desarrollo de la IA, donde ya no podemos confiar en fotos ni videos como evidencia, donde el conocimiento que nos llega está totalmente procesado y digerido por otras personas o máquinas y donde la capacidad cognitiva de las nuevas generaciones parece acelerar su tránsito hacia un declive inevitable, les traigo un recuerdo; Una de esas personas en las que uno puede sentirse inspirado muy fácilmente. Un gigante cuyas ideas hizo funcionar los andamiajes de nuestra sociedad actual: Sir Francis Bacon.
Francis Bacon -¿sorprendentemente?- fue un jurista (político, abiogado, juez,) y ocupó el cargo de Lord Canciller allá por el año 1600.
Una de sus frases más famosas es “El Saber es Poder” (Scientia Potestas Est). Bacon plantea la necesidad de conocer las leyes de la naturaleza, obedecerlas y entonces usarlas a nuestro favor para finalmente poder aliviar el sufrimiento humano mediante nuevos inventos y descubrimientos.
📖 Novum Organum: El contraataque
El título de su libro “Novum Organum” es una referencia directa (y un ataque sin anestesia) al “Organon” de Aristóteles. En este, Bacon afirma que la lógica antigua servía para ganar discusiones, pero no para descubrir verdades nuevas. La mente humana no es un espejo limpio que refleja la realidad, más bien es un espejo deformante. Estas imágenes están deformadas por lo que él llamó los ídolos de la mente.
🎭 Los ídolos de la mente
Bacon identificó cuatro tipos de distorsiones cognitivas que nos impiden ver la realidad tal como es:
Los ídolos de la tribu
Son los errores que cometemos por nuestra propia naturaleza humana. Creemos ver patrones donde no existen (como ver formas en las nubes), o tendemos a buscar evidencia que confirme lo que ya creemos y descartamos lo que nos contradice. Bacon identificó en el siglo XVII lo que Kahneman y Tversky demostrarían científicamente 350 años después: que los humanos tenemos sesgos cognitivos sistemáticos e inevitables. Bacon se adelantó a la psicología conductual con pura observación filosófica.
Los ídolos de la caverna
Sesgos personales, educación, traumas, libros leídos, o las pasiones que deforman nuestra visión de la realidad. La burbuja en que vivimos nos hace ver el mundo de una manera particular.
Los ídolos del foro
Son errores que nacen del lenguaje: definir cosas con palabras que no entendemos bien y que luego nos llevan a terminar atrapados en discusiones semánticas vacías. Si alguna vez discutiste en Internet sobre qué es “realmente” una distribución GNU/Linux, ya sabés de qué hablo.
Los ídolos del teatro
Es cualquier sistema cerrado de pensamiento que aceptamos por autoridad sin cuestionar. Para Bacon eran los dogmas de las escuelas filosóficas: mundos ficticios que se ven bien en el teatro pero que no funcionan en la realidad.

🐝 El método inductivo: abejas vs hormigas vs arañas
La propuesta de Bacon es el método inductivo. Para aclararlo, propone una metáfora con tres tipos de animales:
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Las hormigas (Empiristas puros): Solo recolectan datos sin procesarlos.
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Las arañas (Racionalistas/Escolásticos): Tejen telas maravillosas (teorías), pero sacadas de su propia sustancia, sin contacto con la realidad. Pura filosofía de sillón.
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Las abejas (El ideal de Bacon): Toman el material de las flores (naturaleza), pero lo transforman y digieren mediante su propia capacidad para crear algo nuevo (conocimiento aplicado). Este es el camino.
🔬 El legado de Bacon
Bacon es considerado el padre del empirismo. Dio origen a la Royal Society y es la base de la medicina experimental y la biología moderna. Nos enseñó que la verdad está ahí afuera para ser descubierta.
❄️ El final
Murió, irónicamente, practicando su propio método: salía de Londres en pleno invierno cuando se le ocurrió que la nieve podría conservar la carne. Compró un pollo, lo destripó y lo rellenó de nieve para probar su hipótesis. Contrajo una neumonía y falleció poco después.
Murió como un verdadero mártir de la experimentación. Respeto absoluto.
Curiosamente, la IA actual parece ser una especie de abeja robot gigante que recopila datos y los procesa a una velocidad asombrosa. Y más curioso es que tiene sus propios “ídolos” o sesgos, más conocidos como “alucinaciones”. La gran diferencia subyace en la propia naturaleza de la IA: Para Bacon, el fín último era aproximarse a la verdad de la naturaleza, para la IA, la verdad es simplemente aproximarse estadisticamente a algo. La IA no “sabe” si el pollo se conserva en la nieve porque lo haya experimentado; lo sabe porque leyó que Bacon murió intentándolo.
Referencias:
Este artículo está inspirado en el podcast Desde el Sur, explorando el cosmos. Programa 569 - La conquista comercial silenciosa: Por qué la Luna ganó la carrera a Marte.